|
Yo: "Deja de imitar al Fonz. Eso es tener mala leche."
(<4)
El Disgusto: "¡Eeeeeeeeeeeeeeeeyyyyyyyyyy!"
El Capullo: "¿Puede alguien resucitar a mi personaje?"
Asenath: "Lo siento, mi clériga todavía no
puede hacer eso."
El Disgusto: "Entonces supongo que tu cuerpo se va a pudrir
ahíiiyyyyyyyyyyyyyii."
El Capullo: "¡Cállate!"
El Disgusto: "¡Eeeeeeeeeeeeeeeeyyyyyyyyyy!"
Yo: "Mira, estoy hablando en serio, Disgusto."
El Disgusto: "Lo siento, por un momento me dejé llevar."
Yo: "Y tanto que lo hiciste."
El Disgusto: "¡Pero levanto mis pulgares por la muerte
de su personaje! ¡EEEEEEEEEEEYYYYYYYYY!"
Con los ojos cegados por las lágrimas, El Capullo abandonó
corriendo la mesa de juego. Si bien no hay ninguna forma digna de abandonar
así una partida, la de El Capullo fue especialmente ignominiosa
porque de camino a la puerta tropezó con Lamont, el perro de El
Disgusto.
El Pervertido: "Mierda, ¿todavía está
vivo ese perro?"
El Disgusto: "Sí, mis padres se gastaron el dinero
que habían ahorrado para mi universidad en sus operaciones."
El Cagón: "¡Ouch!"
El Disgusto: "Bah, Harvard es una universidad estúpida
de todas formas. Ningún club de rol en absoluto."
Yo: "Bueno, tacharé al personaje de El Capullo del
orden de marcha."
El Cagón: "Táchame a mi también. Mi
personaje se quedará detrás y guardará el cadáver
del guerrero-bardo-ilusionista."
Yo: "¿Qué?"
El Cagón: "Bueno, alguien tiene que hacerlo. Estoy
interpretando bien al personaje."
Yo: "Así que tú, como jugador, vas a limitarte
a sentarte ahí, mientras nosotros seguimos la partida durante varias
horas, para que tu personaje pueda quedarse guardando el cuerpo de otro
personaje al que apenas conocía."
El Cagón: "Nos dimos los buenos días."
Psicópata Dave: "Técnicamente, nadie habló
mucho con el personaje de El Capullo."
De alguna manera conseguí que cuatro de cinco personajes se aventuraran
en la mazmorra; supongo que podía considerarse una victoria. Pero
tras los primeros combates las cosas empezaron a torcerse.
El Disgusto: "Grito 'Prueba la Muerte Ninja' mientras mato
al último Kobold."
Yo: "Bueno, pues enhorabuena. No queda vivo ningún
bebé Kobold."
Psicópata Dave: "Los Dioses Oscuros estarán
contentos."
Asenath: "Gracias a Dios que soy caótica neutral."
El Pervertido: "Deberíamos haber dejado a uno vivo
para poder preguntarle dónde está la Espada del Corte Sanguinoliento."
El Disgusto: "No estamos aquí para encontrar esa puta
espada, estamos aquí para encontrar la Gema de MacGuffin. ¡No
me hagas desenfundar mis pulgares otra vez!"
El Pervertido: "Ya estoy harto de esto. Mi mago prepara su
Varita de las Maravillas, ¡cha-CHAK!, y se aventura en solitario."
Yo: "¿Cómo?"
El Pervertido: "Ya soy de nivel ocho, no les necesito."
Asenath: "A mí me parece bien. Sigo al mago y a su
enooorme varita."
Yo: "¡Eh, deja de decir eso!"
Psicópata Dave: "Estos tíos son unos blandengues.
Me adentro en la siguiente habitación de la mazmorra."
El Disgusto: "¡Pues vale! Yo sigo mi camino hacia la
Gema."
Yo: "¿Y qué hay de la lealtad para con el resto
del grupo?"
El Cagón: "Yo me dedico a saquear el cadáver
del guerrero-bardo-ilusionista."
Como todos los grandes grupos de música, el equipo de aventureros
se había separado. Quizá había sido la pérdida
de El Capullo: el odio común que sentían hacia su personaje
podía haber sido la chispa que les mantenía unidos. O quizá
era porque ya no eran personajes de primer nivel luchando para evitar
ser asesinados por orcos, hongos y vacas zombi.
Yo: "Vale, entras en la habitación y ves un grupo
de Hobgoblins afilando sus armas."
Psicópata Dave: "Saco mi talismán de los Dioses
Oscuros y se lo enseño, y les ordeno que se arrodillen ante el
poder de Azathoth."
Yo: "Se inclinan ante ti."
Psicópata Dave: "Y luego les decapito."
Yo: "Mientras tanto, nuestro intrépido dúo
sigue avanzando por la mazmorra. Encontráis una puerta de roble
bloqueándoos el paso."
El Pervertido: "Le digo a la clériga que se mantenga
atrás, y le lanzo a la puerta un rayo con la Varita de las Maravillas.
¡Cha-CHAK!"
(los dados ruedan por la mesa)
Yo: "Un chorro de mariposas se estrella contra la puerta."
Asenath: "Compruebo si la puerta está cerrada con
llave."
Yo: "No lo está."
El Pervertido: "La abrimos y entramos."
Yo: "El Disgusto, tu ninja encuentra la temida Cámara
de los Murciélagos Satánicos."
El Disgusto: "¡Estoy temblando! ¿Me oyes? ¡Temblando!"
Yo: "Bueno, los murciélagos no se han percatado de
tu presencia, parecen estar durmiendo."
El Disgusto: "Me arrastro silenciosamente dentro de la cámara."
|