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En ese momento El Pervertido fue pasando un ejemplar de la revista Lesbianas
Azotadas, señalando a una de las modelos en particular. Esta
situación dio lugar a uno de mis más firmes juramentos en
materia de rol: nunca juegues en una partida dirigida por alguien que
considera que Humanoides de las Profundidades es una historia de
amor. (<7)
Yo: "De modo que soy una mujer."
Psicópata Dave: "Llevo años diciéndolo."
Yo: "¡Hey!"
El Capullo: "No es sólo una mujer... es una tía
buenísima. Empujaría a mi abuela escaleras abajo sólo
por tener la oportunidad de enrollarme con una tía como él."
Yo: "Espero que tengas pasta para pagarte un taxi de vuelta
a casa, Romeo."
El Pervertido: "Tu personaje mira al exterior a través
de las ventanas, y ve que está metida..."
Yo: "Metido."
El Pervertido: "...dentro de una cabaña en un mundo
alienígena. Dos soles gemelos brillan sobre las montañas
de mierda y maquinaria que la rodean."
Yo: "Veamos. Déjame que haga un resumen. A mi personaje
le han..."
El Pervertido: "La han..."
Yo: "Le han cambiado de sexo, ¿y ahora es un prisionero
en una granja de mierda alienígena?"
El Pervertido: "Quizá no sea un prisionero. Cuando
tu personaje mira hacia abajo, tras las suaves curvas de su cuerpo descubre
un anillo de matrimonio en su dedo elegantemente manicurado."
Yo: "¡Comprueba eso otra vez, por favor!"
El Pervertido: "Y ahora, cariño, vamos a ver que pasa
contigo."
Asenath: "Oh-oh..."
El Pervertido: "Tu personaje se despierta, tumbada en una
reluciente losa blanca, en un ambiente cálido. Seres altos con
apariencia de ángeles te están adorando."
Asenath: "¿Puedo moverme?"
El Pervertido: "Tu personaje se incorpora, y los seres se
te quedan mirando, sonriendo. Comienzan a susurrarte con sus mentes. Te
llaman La Elegida."
El argumento quedó claro rápidamente. Unos alienígenas
de una dimensión desconocida nos habían secuestrado usando
un meteorito-bomba transportador. Estos aliens usaban esclavos humanos
para sus ataques más sucios, y también pensaban que las
mujeres humanas eran las más deseables de toda la galaxia.
El único problema era que los meteorito-bomba transportadores,
en el 99.98% de los casos, eran fatales para las mujeres, así que
estos alienígenas decidieron que lo mejor que podían hacer
era transformar unos cuantos machos humanos en hembras. Esa era la razón
de que mi personaje luciera ahora unas piernas de impresión, y
de que el de El Capullo fuera un eunuco pelado. El personaje de Psicópata
Dave había sido retraido hasta su infancia porque los niños
humanos eran unos animales de compañía muy apreciados.
Como el personaje de Asenath había sobrevivido al impacto del
meteorito-bomba transportador, un grupo de ángeles espaciales la
habían acogido, en lugar de convertirla en esclava. Le dijeron
que era La Elegida y comenzaron a prepararla para liberar a los prisioneros
humanos.
El Pervertido: "...y entonces te dan una espada alimentada
con energía estelar. La vaina encaja perfectamente en tu armadura
alada de ángel espacial. Mientras recorres la catedral espacial
hacia tu nave estelar, cada uno de los ángeles se inclina ante
ti, y te da un talismán místico."
Asenath: "Esto es TAN chulo, cielo."
Yo: "Uh, no es que quiera quejarme, pero ya lleváis
una hora..."
El Pervertido: "Oh, perdona. ¿Dónde habíamos
dejado a tu personaje, Ab3?"
Yo: "Eh... ¿en mi luna de miel?"
El Pervertido: "Ah, sí. Tu marido cierra con llave
la puerta tras de sí, y se desnuda. Su enorme paquete late con
lujuria."
Yo: "Mi personaje salta por la ventana."
El Pervertido: "Un foso de aguas fecales amortigua tu caida."
Psicópata Dave: "¡Saborea la aventura, Ab3!"
Yo: "¿Quieres saborear tu propia sangre?"
Asenath: "¿Será capaz mi personaje de llevarse
sus rottweilers telepáticos al espacio con ella?"
El Pervertido: "Por supuesto."
El Capullo: "Hablando de perros, ¿ha conseguido mi
personaje evadir a los que le perseguían?"
El Pervertido: "Aún puedes oir los ladridos de los
sabuesos del espacio, parece que se están acercando. No olvides
que estás al borde de un precipicio."
El Capullo: "Vale, comienzo a escalar hacia abajo por la
pared del precipicio."
El Pervertido: "Habrá penalizaciones importantes por
hacerlo con una sola mano."
El Capullo: "¡Pero si es sólo una bolsita!"
El Pervertido: "Se siente."
El Capullo: "Muy bien. Me meto mis pelotas en la boca y comienzo
a descolgarme."
Yo: "He ahí una imagen mental que me acosará
hasta mi lecho de muerte."
Asenath: "¡Mi nave toma la delantera y lidero la flota
de ángeles espaciales hasta la dimensión desconocida!"
Psicópata Dave: "Me arranco el traje de marinero e
intento escapar."
(muchas tiradas de dados y palabrotas después)
El Pervertido: "El director te atrapa otra vez y te vuelve
a dar unos buenos azotes en el culo."
El Capullo: "Ojalá El Disgusto estuviera aquí.
A estas alturas ya habría arruinado la partida."
Yo: "Oye, ¿dónde está El Alcohólico?"
Fue entonces cuando vimos las luces giratorias. Corrimos fuera de la
casa, algunos de nosotros deseando abandonar la partida, otros decepcionados.
Encontramos a El Alcohólico sentado en el asiento de atrás
de un coche de la policía; estaba pálido y cubierto de suciedad
y vómitos. Mantenía apretada la cara contra el cristal de
la ventanilla del coche, mientras recitaba diálogos de las películas
de Star Trek.
Policía 1: "Suponemos que vagaba por ahí, se
perdió, y acabó apareciendo en el restaurante Denny's en
Wolf Road."
Policía 2: "Estaba alucinando, no paraba de correr
a través de los setos que hay alrededor del restaurante, gritando:
¡Miradme, soy un montaraz!"
El Alcohólico: "...nunca me sometí a la prueba
del Kobayashi Maru. ¿Qué piensan de mi solución?"
Yo: "Nuestro amigo puede haber bebido demasiado esta noche,
y..."
El Pervertido: "Mmm... tíos, me encantan los sandwiches
de jamón."
El Capullo: "¡Cállate!"
Yo: "Y lo vamos a llevar a su casa a dormir la mona, si les
parece bien."
El Pervertido: "Mmmmmm... jamón y lechuga."
El Capullo: "¿Estás gilipollas?"
Policía 1: "No sé... estaba bastante raro,
y tenía estos dados con formas extrañas."
Policía 2: "El tipo de dados que se asocian con el
ocultismo."
El Pervertido: "No. Simplemente estábamos jugando
a un juego de rol."
Policía 1: "He oído hablar de ellos. ¿No
son el tipo de juegos que juegan los asesinos en serie?"
Psicópata Dave: "No, usted se refiere a Candyland."
El Capullo: "¡No sigáis!"
El Alcohólico: "Usted ha sido, y siempre será...
mi amigo."
Policía 1: "No sé mucho sobre esos juegos de
Rolls. ¿Me podéis explicar de qué iba ese juego al
que estábais jugando?"
Yo: "Quizá sería más rápido que
nos arrestara ahora."
Otro escape por los pelos, otra campaña fracasada. Ni siquiera
me enfadó que la partida de El Pervertido no hubiera sido más
que una forma de subirle el ego a su cariñito, que a ella le tocara
hacer de heroína cuando el resto de nosotros nadábamos en
un río de mierda mientras éramos perseguidos por extraños
esclavistas alienígenas.
Cuando El Alcohólico vomitó dentro de mi coche mientras
le llevaba a casa... entonces fue cuando me cabreé.
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